miércoles, 25 de marzo de 2009

Tecnicos Que Hicieron Historia


FERNANDO PATERNÓSTER
De la mano del argentino Nacional consiguió su primer título colombiano gracias a que vivía pendiente del club las 24 horas del día. En tiempos en que los técnicos simplemente nombraban a los jugadores que saltaban al terreno de juego, Paternóster se las ingeniaba también y además, para motivar a sus discípulos hasta actuaciones épicas. Sostuvo al campeón 18 fechas invicto en el torneo de ese año, perdiendo solamente contra Boca Juniors de Cali y de su sapiencia partió la base del campeonato. Era la primera luminaria que comenzaba a iluminar el firmamento más grande del fútbol colombiano, gracias a el argentino.
JOSÉ CURTI
Llegó en un momento caótico para el cuadro verdolaga, cuando pasaban y pasaban los años (19 en total) sin que Nacional volviera a festejar un título. Se fue para la Argentina, vio jugadores y decidió traer nada más y nada menos que a Raúl Navarro, Jorge Hugo la Chancha Fernández, Oscar Cálics y César Bóveda. Ganó el Apertura del 71, peleó la final hasta el final, fue protagonista del campeonato del 72 y se marchó en 1973 dejando todo servido para que Nacional comenzara a celebrar su segundo título.
CÉSAR LÓPEZ FRETES
Agarró el trabajo de Curti, los movimientos tácticos y el trabajo que había dejado el anterior entrenador, y a eso le sumó disciplina y resistencia atlética para terminar siendo el campeón de 1973. Nacional despachaba el hechizo de 19 años sin dar vueltas olímpicas, se convertía en un emblema del fútbol colombiano y forjaba una historia de tantas pasiones a la vista.
OSWALDO JUAN ZUBELDÍA
El Maestro. El guía. El mentor. El consejero. El tutor. El asesor. El supervisor. El ordenador. El profesor. El director. El adalid. El norte. El argentino llegó a Nacional a enseñarle al fútbol colombiano nuevos rumbos y nuevos objetivos. Y no solo eso, sino también a ganar. En cuestión de cinco meses sacó a Nacional campeón en 1976 y luego en 1981. Único técnico verdolaga con dos títulos en la historia patria. A donde ponía el ojo, ponía la meta. Se trataba de un técnico que enseñó comportamiento dentro y fuera de la cancha. Que pulió talentos vírgenes. Que miraba las hojas de vida que diariamente pernoctaban en el club, anónimas como las que más, y forjaba de a poco la economía del equipo a punta de sacar y sacar jugadores juveniles para la Primera División como Herrea, Sarmiento, Peluffo, Barrabás, Ricaurte, Luna, Maya, Porras, Bolillo, y tantos más. Se sus conocimientos se nutrieron grandes personajes de la vida futbolera del país y, aunque se marchó más temprano de lo que hubiéramos deseado, le agradecemos eternamente su filosofía y su identidad. Un grande que puso su granito de arena para que Nacional fuera como él: un fenómeno.
LUIS CUBILLA
No fue campeón, pero el uruguayo tuvo un equipo de ensueño con Carrabs, Brown, Suárez, Luna, Maya, Sarmiento, Santín Cueto, Herrera, Sapuca y La Rosa, además de Córdoba, Ricaurte, Barrabás, Calle... En 1983 ganó el Finalización y hasta último momento estuvo disputando el título pero una igualdad en Barranquilla en el viejo Romelio Martínez le quitó hasta la posibilidad de ir a Libertadores. Otro que dejó enseñanzas para que Nacional fuera posteriormente, y en su cara, campeón de América.
FRANCISCO MATURANA
El hombre que de la nada llevó a Nacional a la gloria más grande. De pasar de pelear rentados domésticos y perderlos durante 8 largos y fastidiosos años en que ganaban solamente dos equipos, a la vitrina continental y mundial, gracias a un juego lírico y armonioso que aplaudió el mundo. Para siempre Maturana quedará grabado en el recuerdo verdolaga por haber sido el gestor de la vuelta olímpica en la Copa Libertadores de América en 1989. Pacho fue, es y será una bandera, un latido, un icono, un símbolo, una insignia, un distintivo, un emblema, un atributo, un estandarte, un pabellón, un sello. Dejó su marca registrada y todo el pueblo verde la tiene tatuada en el corazón.
HERNÁN DARÍO GÓMEZ
El hombre que debería ser técnico verdolaga por los siglos de los siglos. Por su forma de ser, por su forma de hablar, por su forma de ganar, por su forma de regañar. No tiene defectos Bolillo. Es perfecto para el sentimiento verdolaga. Campeón de la Interamericana de 1990, campeón de Colombia en 1991, sucampeón de Colombia en 1990 y 1992, semifinalista de la Supercopa en 1993. Mucha grandeza para tan poco tiempo. Bolillo, las puertas de la casa están abiertas para cuando quiera volver. Por si no se acuerda, cuando usted se fue, el pueblo verdolaga le entregó las llaves del regreso.
JUAN JOSÉ PELÁEZ
De la mano de Pacho y Bolillo, el jericoano se hizo grande en Nacional hasta sacarlo campeón en 1994 de Colombia, subcampeón de América en 1995 de la Libertadores y campeón de la Interamericana en 1997, en su primera fase en Nacional. Regresó en 2003 cuando Nacional buceaba en las profundidades de la tabla colombiana para llevarlo a las dos finales que se perdieron en 2004 y dejarle el camino servido a Santiago Escobar para el título de 2005.
LUIS FERNANDO SUÁREZ
Tomó el trabajo dejado por Reinaldo Carlos Mostaza Merlo y en cuatro meses hizo "la Gran Zubeldía": Nacional campeón. De las entrañas verdolagas, verde hasta sus poros, es uno de los cuatro técnicos (los otros tres son Pacho, Bolillo y Sachi) que jugó para el club y luego dirigió con un solo destino: vuelta olímpica.
SANTIAGO ESCOBAR
Sacó a Nacional campeón en 2005 con un fútbol vistoso y alegre. Hermano de la gran leyenda de nuestro fútbol como lo fue Andrés Escobar. A Sachi siempre se le agradecerá su entrega por y para el equipo. Y además, su forma de ser. Un hombre cristalino a carta cabal. Por eso sigue triunfando en donde trabaje. Otro que algún día, debe regresar.
OSCAR HÉCTOR QUINTABANI
Campeón con Nacional en 2007, actual técnico del verde, tiene por delante la historia a sus pies. Profesional y metódico, ordenado y equilibrado, sagaz y repentino, tiene la virtud de la oportuna lectura de los partidos para realizar los cambios perfectos. El colombo-argentino siempre triunfó en los equipos que dirigió en Colombia y hoy en Nacional aspira a grandes cosas basado en la confianza que le deposita su amplia trayectoria. El colombo-argentino sabe perfectamente que la táctica (acertada utilización del espacio y los tiempos) es muy importante, pero también entiende que lo más antiguo que tiene el fútbol es la pelota y que sigue siendo lo más relevante. Armó un equipo que siempre intentó priorizar el buen trato de pelota, el juego fluido y armónico en donde imperó el orden, pero sin olvidar la lúdica, y la maniobra elaborada con inteligencia y buen gusto, como métodos idóneos para jugar mejor y ganar seguido.

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